“El Gran Hermano” o la performatividad mediática de la imagen

Por: Christian León

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Muchos de los paradigmas teóricos de la comunicación parecen estar desbordados por la realidad contemporánea. La noción de la comunicación como un proceso de producción y recepción de mensajes vinculados a un sujeto destinador y otro destinatario está tremendamente cuestionada por la complejidad de los procesos comunicativos actuales que exigen enfoques multidisciplinarios para reencontrar las relaciones entre comunicación, poder y cultura. Justamente esta es una de las tareas que plantea el tránsito “de los medios a las mediaciones” propuesto por Martín-Barbero.

La tesis fundamental del autor es que la comunicación solo puede ser entendida dentro de una serie de relaciones culturales y prácticas del poder que la construyen. Desde esta nueva perspectiva se produce un “movimiento de los linderos que han demarcado ese campo, de sus fronteras de sus vecindades y su topografía, para diseñar un mapa de problemas en el que quepa la comunica de los sujetos y las temporalidades sociales, esto es la trama de la modernidad, discontinuidades y transformaciones del sensorium que gravita sobre los procesos de constitución de los discursos y los géneros en que se hace la comunicación colectiva” Un caso paradigmático, de la complejidad que entrañan los procesos comunicativos en la actualidad es Gran Hermano. Este programa televisivo surgido en Holanda en 1990 ha sido exportado a más de veinticinco países con altísimos índices de sintonía, incluido el Ecuador. Gran Hermano se plantea a sí mismo como una modalidad de programa concurso que se articula en torno a una casa-estudio monitoreada por 35 cámaras y 70 micrófonos que registran las 24 horas del día las acciones de 12 concursantes. Durante 116 días, los participantes deberán convivir en aislamiento total, mientras se produce la eliminación paulatina que concluye con la proclamación de un ganador. Este tipo de programa que ha conmocionado a las audiencias de países como España, México y Argentina se ha planteado como un desafío analítico para muchos especialistas sicología, semiótica, periodismo, sociología, antropología y comunicación, ya que se presenta como el síntoma de una serie de transformaciones que esta sufriendo las esferas del consumo y la psiquis en la sociedad del espectáculo. Pero más aún, Gran Hermano —en adelante GH— visibiliza una serie de problemáticas de la sociedad contemporánea como de la labilidad de las identidades, la difuminación de los límites entre lo público y lo privado, el borramiento de fronteras entre la representación y lo representado, el fin de la diferencia entre la realidad y la imagen.

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