La Bastarda, carteles emparentados con el rock

Carteles por Diego Arias.

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LAS VISUALIZACIONES DEL ROCK

Por Eduardo Kingman Garcés

Los dibujos de Diego Arias son expresivos, fuertes, incluso violentos. A pesar de eso, o justamente por eso, sus trazos son cuidadosos, preciosistas, sus tramas finas. Son dibujos realizados ahí donde opera la violencia de modo espectacular y emblemático, más allá de sus formas ocultas, cotidianas, arteras, donde intenta operar con toda su fuerza impositiva la muerte. Y donde, al mismo tiempo, el margen funciona, descolocando, generando lo opuesto.

Es difícil diferenciar en donde termina la violencia del sistema y donde comienza la violencia del otro en la figura que avanza con sus perros o en la que se desplaza vivaz, llevando como pendones calaveras. La mayoría de dibujos fueron realizados en conciertos de rock y como parte del ambiente del rock del que el propio dibujante dice formar parte. No son ilustraciones, tampoco representaciones gráficas de lo que ya fue anticipado por los conceptos, sino visualizaciones, imágenes en movimiento, de un tiempo mítico abierto por los conciertos de rock.

A lo mejor se trata de una mascarada, una multiplicación de las máscaras, un juego lúdico del que no son ajenas las situaciones extremas. Un ropaje enriquecido como el que usan los roqueros. Un carnaval, otro tiempo.

Los propios dibujos de Arias están marcados por un sentido lúdico, no pretenden narrar una epopeya o una contra-epopeya, ni que se les tome en serio. Me refiero a la ironía con que juega con las caricaturizaciones del rock y a las representaciones cercanas al comic y concebidas dentro de la cultura del comic, de personajes reales como Bacerola Mosh, el lustrabotas roquero o del negro gigantesco de la guitarra, con sus perros.

En la mayoría de dibujos hay la idea de movimiento, de un poder que fluye, que es margen al mismo tiempo, que deviene animal, deviene demonio, deviene vida, deviene muerte, como intuye Deleuze. Un poder que es su negación al mismo tiempo, un poder sobrepasado por el margen que vive dentro de él y es el mismo.

Los dibujos de Arias están concebidos como imágenes en movimiento. Es el movimiento violento y al mismo tiempo amatorio del mosh, el contacto de los cuerpos, el cuerpo sin órganos del movimiento roquero, el espíritu del rock hecho cuerpo. Los dibujos se alimentan de ese movimiento. Por esos no son estáticos, no retratan un centro, tampoco nos remiten a un territorio desde donde éste opere. La violencia y el poder como lo estructural y al mismo tiempo absurdo. Como lo desterritorializado. La renuncia a las salidas trilladas y a las utopías. La bandera de la vida y la bandera de la muerte. La carnavalización del poder. El cruce de opuestos.

contacto con el artista: animalencoma@yahoo.com.ar