DE CÓMO EL HORIZONTE SE HACE VISIBLE Apuntes sobre Artes Visuales para La Universidad de las Artes, por Oscar Santillán.

El debate de la educación en artes visuales en este siglo recién empieza. En el caso del mundo académico norteamericano –un modelo que ha formado parte de nuestro imaginario– hasta hace poco se había enfocado en buena medida a dilucidar qué era lo más conveniente, si programas con varios departamentos especializados (Yale, VCU, RISD) o programas con un solo gran departamento multidisciplinario (Columbia, UCSD, CalArts). El debate no era del todo binario de todas maneras, en realidad los límites y concentraciones de cada perfil han sido bastante elásticos; ambos permiten cierto nivel de multidisciplinariedad y de especialización simultáneamente, en mayor o menor medida según el caso.

Aunque aquel debate debe estar presente, no es de vital importancia en nuestro caso. A diferencia de las necesidades propias (ficticias o fácticas) de los centros hegemónicos, y la manera en que la academia dialoga con los deseos que emanan del mercado internacional (por los formalismos post-minimal, el conceptualismo convertido en fachada desempoderada, o gestos políticos más bien trendy), nuestra agenda tiene necesidades bastante diversas, y un camino ya largo y exitoso recorrido por el ITAE, que evidentemente deber ser tomado como punto de partida. No hacerlo no solo sería altamente ineficiente, sino que constituiría otro golpe injustificable de ingratitud del Estado hacia los consistentes logros académicos del ITAE.

Si desde hoy mismo no se le invita al ITAE a encontrar la manera de integrar orgánicamente la Universidad de las Artes –incorporando sus recursos pedagógicos y operativos, y experiencia–  lo están matando. En educación artística, quién quiere tener un titulo de tecnología cuando puede aspirar, en la misma ciudad, a una licenciatura que le posibilita entre otras cosas aplicar para programas y becas de maestría en el extranjero; siendo esta prácticamente la única manera en que un artista joven ecuatoriano puede empezar a construir una carrera con proyección internacional.  ¿Por qué el Estado, que ya obtiene del ITAE resultados comprobados en educación artística, va a utilizar fondos públicos en dos instituciones académicas que cumplirían funciones educativas tan similares?

En cualquier escenario, a la educación artística de este siglo tenemos que inventarla y reinventarla desde nuestro propio mapa de necesidades, logros, y aspiraciones. Este texto –encargado por nadie– es un conjunto de apuntes al respecto de esta iniciativa gubernamental.

 

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La primera limitación con la que nos encontramos en el contexto local es invisible pero fácil de percibir: no tenemos un horizonte de expectativas sobre el cual los artistas jóvenes puedan construir sus propios horizontes personales.  Si en Colombia los estudiantes de arte pueden generar sus propias aspiraciones estéticas y profesionales desde los espejos múltiples de carreras tan disímiles como las de Doris Salcedo, Oscar Muñoz, José Alejandro Restrepo, o Beatriz González, en nuestro caso no tenemos nada de esas magnitudes, y no exagero. Al menos en las últimas cinco décadas, todas las generaciones de artistas ecuatorianos han sido generaciones truncadas. Si alguna vez estos artistas empezaron a construir una carrera más o menos consistente en el exterior, regresaron al país solo para complacer a un mercado local mayoritariamente mediocre. Con la misma rapidez con que malversaban su potencial artístico en casa, eran olvidados afuera. Sí, el caso de Tábara es paradigmático y penoso.

Por muchas razones el escenario actual es diferente. La generación inmediata que me precede es un importante referente en construcción para nuestro caso. Manuela Ribadeneira, Pablo Cardoso, Miguel Alvear, y Roberto Noboa quizás hayan comenzado a armar ese horizonte aun incierto con el que los artistas más jóvenes puedan dialogar; y dialogar como ellos mejor convengan, ampliándolo, distorsionándolo, continuándolo, destruyéndolo. Cuando llegue ese momento, estos nuevos artistas deberían recordar en darle una cuidadosa lectura a “Shall We Kill Daddy?”, ese maravillosa reflexión de Mike Kelley sobre el trabajo de otro muerto hermoso, Douglas Huebler.

La segunda limitación es idiosincrática. Sea por nuestro pasado católico, nuestra sumisa dependencia colonial, o lo que fuese, necesitamos una nueva ética de la palabra y el trabajo. Requerimos una coherencia entre el decir y el hacer que rompa con la indulgencia general con la que operan la mayoría de los ecuatorianos. Sin ello, aquellos discursos que necesitamos para construir un nuevo sentido de la economía, como la cooperación y la solidaridad, están destinados al fracaso. Si a ello sumamos el problema del estereotipo del artista bohemio –sujeto a deconstruirse desde el primer día de clases– instalado en el imaginario de los jóvenes que se inscriben a estudiar arte, nuestra idiosincrasia desemboca en parálisis.

No solo es misión de los profesores incorporar en ellos mismos esta ética de la palabra y el trabajo, para predicar con el ejemplo, sino también es deber de las instituciones de preparación artística contar con una infraestructura que les permita a los estudiantes realizar sus trabajos e investigaciones artísticas a tiempo completo en la universidad. Hay que romper tan pronto como sea posible con el molde del colegio: el profesor envía un deber, que el alumno realiza en su dormitorio o en la sala de su casa, lo trae al día siguiente, el profesor lo califica, y el mismo acto se repite una y otra vez cada año. Se requieren espacios de taller compartido, con acceso las 24 horas del día, donde se genere una mística de trabajo e intercambio intelectual constante, que es imposible con el molde del colegio si se lo replica en la universidad.

La tercera limitación es precisamente de acceso al conocimiento e infraestructura. En este caso en particular la participación decidida del Estado es imprescindible.

La inversión financiera en nuevos edificios, laboratorios multimedia, talleres de fabricación, equipos, bibliotecas especializadas, oficinas, sueldos para profesores nacionales y extranjeros, claro está será muy grande, y necesaria. No hay forma de plantearnos un escenario competitivo a nivel global sin CNC routers, equipos de escaneo e impresión 3D, impresoras y estudios fotográficos, escuadradoras con quebrado automático (table saw with automatic breaking), cortadoras laser de vinil, etc. ya que los alumnos deben aprender a usar todas estos diferentes sets de tecnologías, y no que alguien más lo haga por ellos. Tenemos que formar artistas que saben pensar y fabricar radicalmente.

Por otro lado, la buena noticia que todos conocemos es que el acceso a formación técnica y académica online esta reconfigurando rápidamente la manera en que el conocimiento circula en el mundo. David Bornstein, en un artículo de opinión titulado ‘Open Education for a Global Economy’ (recomendado), recientemente publicado por el New York Times, comenta que la Unesco acaba de declarar la educación online como una prioridad top. El artículo se desarrolla básicamente en torno a la plataforma ALISON y las cambiantes necesidades del mercado laboral mundial, aunque a su paso nos recuerda de herramientas tan valiosas como las conferencias TED (algunas de ellas con subtítulos en español), las del MIT, y los nuevos canales de Youtube de universidades como Harvard y Stanford (todos completamente en inglés). Yo mismo dedico parte de mi tiempo libre –por pura fascinación– a escuchar las clases online de ‘Human Behavioral Biology’ en esta última universidad. En el campo de las artes visuales tenemos los Tate Shots y Art 21. Todos estos recursos son gratuitos pero necesitamos que nuestros profesores y estudiantes tengan niveles de inglés sobresalientes para que los aprovechen. Quizás valga la pena recordar aquello que decía Napoleón: cada oportunidad desaprovechada se convierte en una potencial amenaza para el futuro.

 

Cuando la factura de este gran proyecto sea pública, más temprano que tarde, seremos preguntados sobre el impacto de esta inversión en la sociedad y nos veremos en aprietos ya que esta es una apuesta visionaria.

Si por una rendija pudiésemos visualizar el futuro me atrevería a decir que veo estudiantes de artes visuales participando protagónicamente en el primer largometraje animado del país, veo exhibiciones artísticas poderosas convertidas en embajadoras culturales de esta sociedad, veo fotógrafos documentales que nos descubren realidades ignoradas, veo innovación tecnológica y patentes, veo artistas asumiendo el rol de diseñadores industriales fabricando objetos funcionales para empresas ecuatorianas, veo artistas creando videos con finalidades pedagógicas –tipo DIY (Do It Yourself / Hágalo Usted Mismo)– accesibles vía online y dirigidos a nuestras escuelas y colegios donde no hay profesores de arte, veo también artistas insertados en el mercado internacional como voces morales, veo artistas redescubriéndonos el patrimonio cultural de este país.

Veo pensadores creativos y radicales explorando esas llagas que la sociedad preferiría esconder bajo el manto de interminables ofertas políticas. Y, veo artistas sensibles que se acercan al misterio y nos develan algo de él.

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Estas son algunas proposiciones sobre el perfil de la/él artista visual que se formaría en la Universidad de las Artes:

Será un agente cultural empoderado. Será capaz de poner en diálogo no solamente al pasado con el presente, sino de hacer proposiciones que trastoquen nuestra comprensión lineal del tiempo. Sabiendo que el futuro no será la consecuencia lógica del pasado, ni su prolongación, este artista buscará abrir espacios para lo inesperado.

Como intelectual radical será capaz de establecer vínculos insospechados entre conocimientos y comunidades diversas, al tiempo que dándole a su acción una comprensión crítica y generosa.

No será ecuatoriano, ya que es demasiado tarde para contarnos “quiénes somos”, y las fronteras de los países son sino una arbitrariedad escandalosa e inmoral de los poderes nacionales y sus narrativas demagógicas. Establecerá  vínculos estrechos con nuestro patrimonio no por ser ecuatoriano sino por una empatía –un nuevo sentido de lo local– más profunda que la de los territorios y sus banderas graciosas.

Colocará al cuerpo en primer plano, siendo que sus estrategias estéticas serán un encuentro entre lo deconstructivo y lo fenomenológico. Sabrá que el cuerpo es pensante; que la dicotomía cuerpo-mente no es tal, y aquella otra, hombre-naturaleza, es un paradigma decadente.

 

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Quisiera agregar que este proyecto, La Universidad de las Artes, necesita ser parte de un ecosistema bastante diverso en el que converjan agentes externos como museos, crítica especializada, galerías -tanto privadas como autogestionadas-, programas de residencias artísticas, edificios de talleres de artistas, colecciones privadas visionarias, gestores culturales comunitarios, y más.

El  único caso en particular al que por ahora quisiera referirme es el de los museos que operan con fondos públicos en Guayaquil. Bien conocido, estos no cumplen con sus funciones, entre las que cuentan las de ofrecer una oferta cultural relevante, no una provinciana; ser centros provocadores del debate artístico local y de esta parte del continente; y gestionar iniciativas que otorguen recursos a artistas propositivos y serios de diferentes generaciones. El MAAC está lejos, lejísimos, de ser el centro innovador y referente regional de arte contemporáneo que soñamos; hoy es un proyecto en decadencia. El Museo Municipal está enfrascado en modelos obsoletos (el Salón de Julio no es sino un concurso de pintura, más conservador no podría ser). Y, la Casa de la Cultura está totalmente desaparecida del mapa artístico ya que está secuestrada por burócratas e intelectuales penosos.

Quizás sea el CAC, en Quito, el caso más relevante de renovación en la administración cultural de este país en las últimas décadas. Su reestructuración del Mariano Aguilera puede convertirse en un caso ejemplar y emocionante.

En estas circunstancias, lo único viable en poder del Ministerio de Cultura es activar al MAAC. Y me atrevo a decir que se podría proceder en tres pasos (mis disculpas si lo hago sonar demasiado sencillo): primero, removiendo a todos los administradores en el área de arte contemporáneo (no opino sobre las otras áreas ya que no conozco del tema); segundo, recuperando el espíritu con el que fue creado: revisitando ese proyecto inconcluso y apasionante con el que se inauguró (‘Umbrales del Arte en el Ecuador’ y ‘Ataque de Alas’ siguen siendo los grandes referentes indiscutibles de ese museo) y que se coartó con la prehistórica llegada de Mariela García a la dirección del MAAC; y, tercero, reemplazando a estos administradores bonachones por profesionales de la cultura y un equipo curatorial con credenciales de primer nivel.

Quién crea que darle forma al proyecto de la Universidad de las Artes es únicamente un trabajo académico está equivocado, y bastante. Este proyecto no es únicamente una oportunidad maravillosa para visionar y materializar un nuevo horizonte artístico en el país –quizás relacionado a aquel del que nos habló Benjamín Carrión–, es también una lucha por profesionalizar la práctica artística con un nuevo rasero. La altura de este será la de nuestras expectativas, y ese será el campo de negociaciones y presiones.

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Finalmente, quisiera hacer un primer planteamiento de la organización de Artes Visuales para la Universidad de las Artes, el mismo que consta de 6 Departamentos Académicos y de Investigación:

PGI (Pintura + Grabado + Ilustración)

FVA (Fotografía + Video + Animación)

ICR (Imagen Digital + Conectividad + Robótica)

EF (Estéticas del Espacio + Fabricación)

PR (Prácticas Performativas + Relacionales)

CH (Curaduría + Historia del Arte)

Y, un programa complementario para sumar cada semestre un cierto número de artistas internacionales a la plantilla de profesores e investigadores:

PRA (Programa Internacional de Residencias Académicas)

 

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Y, a continuación una propuesta de malla curricular. Una premisa básica que he tenido en cuenta es que la educación no es ningún tipo de entrenamiento que lleve a los estudiantes de la mano de principio a fin. Leonardo Boff lo explica de manera maravillosa: “… educar no es llenar una vasija vacía sino encender una luz. En otras palabras, educar es enseñar a pensar y no sólo enseñar a tener conocimientos. Estos nacen del hábito de pensar con profundidad. Hoy en día conocemos mucho pero pensamos poco lo que conocemos. Aprender a pensar es decisivo para situarnos autonómamente en el interior de la sociedad del conocimiento y de la información.”

Entonces, la noción que predomina en esta propuesta es la de abrir espacios de conocimiento donde el estudiante tiene la opción de elegir y profundizar según sus intereses personales. Eso sí, las exigencias para activar este escenario son bastante demandantes, y es justo y necesario. Si entre otras cosas aspiramos a existir en el escenario internacional tenemos una tempestad épica en contra, debido a nuestra invisibilidad histórica ya empezamos el partido con marcador en contra.

 

 

 

 

 

PROPUESTA DE MALLA CURRICULAR PARA EL PROGRAMA DE ARTES VISUALES

 

1er Año: Bases

1er Semestre (1S):

Temas en el Arte (Temas recurrentes que se extienden en el tiempo y pueden ser conectados elípticamente en distintos momentos históricos; así proporcionar al estudiante de un entendimiento subjetivo y no directamente cronológico, al cual accederá desde el siguiente semestre)

Dibujo I

Fotografía I (Fotografía Digital y Photoshop)

Investigación del Espacio (Introducción a las nociones básicas de la escultura e instalación: escala, superficie, espacio negativo, etc.; y, técnicas básicas de construcción con cartón, alambre, yeso, etc.)

Imagen Digital I (Historia de la Imagen Digital y Virtual; y, introducción a software para web, desde customized blog design hasta Adobe Flash)

2do Semestre (2S):

Historia del Arte I (Antigüedad-Medioevo)

Dibujo II

Pintura I

Escultura I (Introducción a las técnicas y equipos de los talleres de madera y metales)

Imagen Digital II (Diseño vectorial 2D/3D: Ilustrator y Software 3D)

TALLER VACACIONAL:

Patrimonio I (Culturas Precolombinas)

Los Mundos del Arte (Funcionamiento de los Circuitos Regionales y Globales)

 

 

2do Año: Intermedio

1S:

Historia del Arte II (Renacimiento-Neoclásico)

Técnicas de Ilustración I (Combinación de técnicas de dibujo y pintura tradicionales y digitales)

Historia del Cine

Taller de Video (Producción audiovisual y software de edición de video)

Taller A/B/C (El estudiante debe elegir uno de ellos según su vocación)

Taller A: Historia y Práctica del Performance

Taller B: Escultura II (Modelado en barro y materiales sintéticos)

Taller C: Cerámica

2S:

Historia del Arte III (Invención de la Fotografía-Hiroshima)

Técnicas de Ilustración II   

Diálogo Arte y Vida  (Prácticas Relacionales, y metodologías de trabajo con comunidades)

Textiles  (Técnicas artesanales e industriales)

Taller A/B/C

Taller A: Hardware Creativo (Arduino)

Taller B: Escultura II (Moldes)

Taller C: Literatura Latinoamericana

TALLER VACACIONAL:

Patrimonio II (Colonia-sXX)

Web 3.0  (Nuevas ideas de conectividad; y programación y creación de aplicaciones online)

 

 

3er Año: Avanzado

1S:

Historia del Arte IV (posguerra-s XXI)

Diálogo Arte y Ciencia (Temas contemporáneos de la ciencia, y colaboraciones con estudiantes de Ingenierías y Biología de otras universidades)

Prácticas Contemporáneas del Dibujo

Proyectos Multidisciplinarios I (Desarrollo de la obra personal del estudiante)

Taller A/B/C 

Taller A: Escultura en Metales

Taller B: Pintura II

Taller C: Modelado Digital 3D (Avanzado)

2S:

Teoría de la Imagen (De la Representación al Simulacro)

Problemas Filosóficos (Aproximación a la filosofía desde varios de sus temas recurrentes)

Sonido Experimental

Proyectos Multidisciplinarios II 

Taller A/B/C

Taller A: Diálogo con la Arquitectura

Taller B: Técnicas para Murales

Taller C: Animación Digital 2D/3D

TALLER VACACIONAL:

Taller de Portafolio, Becas, y Autogestión

 

 

4to Año: Especialización

Cada estudiante elige en qué Departamento desea especializarse.

1S:

Debate Contemporáneo I (El equivalente a ‘Seminar’ en el modelo norteamericano)

Startups (Innovación y Nuevos Modelos de Negocios)

Especialización en el Siglo XXI (Un acercamiento a las prácticas contemporáneas relacionadas a la Especialización que el estudiante haya elegido. Por ejemplo, si ha elegido el Departamento PGI, el curso sería un acercamiento a las prácticas contemporáneas de la Pintura, así como del Grabado, y la Ilustración. En ese caso el curso se llamaría ‘PGI en el Siglo XXI’)

Especialización I  (Clase práctica de la especialización)

Proyectos Multidisciplinarios III

2S:

Debate Contemporáneo II

Especialización II  (Clase teórica de la especialización)

Especialización III  (Clase práctica de la especialización)

Tesis (como Proyectos Multidisciplinarios, pero dedicado exclusivamente a ayudar al alumno con diálogo crítico y creativo durante el proceso de su trabajo de tesis)

Titulación: Licenciatura en Artes Visuales

Aunque los artistas eligen una especialización durante el 4to año, ya que la concentración no es tan densa, su título de licenciatura no debería incluirla

 

 

5to Año: Mención

Luego de haber obtenido su licenciatura, el artista tiene la opción de unirse al equipo de investigación del departamento de su especialización (la que eligió en el 4to año), pero esta vez en una de sus aéreas específicas, y obtener una mención al cabo de un año.

Por ejemplo, si en su 4to año el artista había elegido especializarse con el Departamento PGI, en su 5to año tendría una de tres opciones para su Mención: Pintura, Grabado, o Ilustración.

El objetivo es que al tiempo que haga pasantías en el departamento, sea provisto de un espacio para taller, y continúe desarrollando su propia investigación y práctica artística. Para ello contará con 2 mentores a su elección: un profesor de su mención y otro profesor de otro departamento. Y, opcionalmente con un tercer mentor proveniente de otra facultad de la Universidad de las Artes.

Ya que parte del enfoque del Programa de Artes Visuales es generar un nuevo sentido de glocalidad en los estudiantes, y proveerlos de herramientas tanto para desarrollar sus prácticas artísticas particulares -con nociones transversales del conocimiento-,  es importante también abrir las puertas para que estos artistas emergentes participen en los diálogos y debates internacionales que se ejercen desde las prácticas artísticas y también desde sus discursos. El idioma del mundo del arte es el inglés. Tanto para acceder a información reciente del debate internacional, aplicar a fondos concursables, ser parte de un programa de residencias artísticas, o ser admitido en una maestría, el inglés es fundamental. Si antes de empezar el 4to año los estudiantes leen fluidamente en inglés, y al finalizar el 5to año han obtenido una calificación superior a 80 en el TOEFL, les habremos abierto puertas que las generaciones anteriores ni siquiera alcanzaron a ver.

Esto posibilitaría que durante el 5to año eventualmente los estudiantes reciban al menos una clase en ingles con uno de los artistas invitados como artista-en-residencia en la Universidad de las Artes.

Titulación (ej.): Licenciatura en Artes Visuales, con Mención en Pintura

 

 

 

 

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Oscar Santillán obtuvo un Master in Fine Arts (MFA), en Escultura y Medios Expandidos, de Virginia Commonwealth University (VCU) en 2011, gracias a una beca completa otorgada por dicha universidad. Ha sido profesor en The University of the Arts (UArts) en Philadelphia, USA; ITAE, y ESPOL, en Ecuador.

Ha exhibido su obra en la Galería Marilia Razuk (Sao Paulo, Brasil), VOGT Gallery (NY, Usa), Fundación ODEON (Bogotá, Colombia), Washington Project of the Arts Biennial (Usa), Fundación ICO (Madrid, España), Bienal de la Habana (Cuba, con el colectivo Lalimpia), The Southeastern Center of Contemporary Art –SECCA (Usa), Bienal de Cuenca (Ecuador), Pierogi Gallery – The Boiler (NY, Usa), entre otros.