PREMIO BRASIL – REGISTRO

 Premio Brasil – Arte Emergente 2013

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La gestión de nuevos espacios de exposición, creación, promoción, intercambio y  difusión de arte contemporáneo se enmarca dentro de los programas de fomento para artistas jóvenes que el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito construye a través del Centro de Arte Contemporáneo.

PREMIO BRASIL – Arte Emergente 2013 buscó impulsar nuevos perfiles de artistas jóvenes que proyecten su trabajo en el campo de las artes visuales del Ecuador,  mediante una convocatoria pública, que reforzó métodos claros e inclusivos, se selecciono 16 propuestas de un total de 90 enviadas.

La convocatoria no pretendía establecer una temática conceptual para la elaboración de nuevas obras. Por el contrario, buscó visibilizar obras de artistas jóvenes que estén llevando a cabo procesos de producción en el marco de las reflexiones artísticas contemporáneas. Con este fin, el análisis y revisión de las propuestas enviadas estuvo a cargo de  un comité de selección conformado por especialistas convocados por la Embajada de Brasil en Ecuador y el CAC: Valentina Brevi, Iván Garcés, Patricio Ponce, Ileana Viteri  y Cristóbal Zapata. Al igual que el proceso de Premiación estuvo a cargo de un comité de jurados convocado por la Embajada de Brasil en Ecuador, conformado por Geraldo Orthof, Catarina Brandao, y Pedro Cagigal.

En su primera edición, el Premio buscó contribuir con la inserción de los procesos de producción artística local en un campo institucional con la intención de fortalecer diálogos e intercambios entre las escenas artísticas del Ecuador y el Brasil.

Asimismo, el Premio Brasil – Arte Emergente 2013 es una plataforma para entablar  contacto con una generación específica de artistas no mayores de 30 años, con el objetivo de incentivar sus procesos, reconocer sus rutas de promoción, circulación y consumo del arte a través de las siguientes estrategias:

Exhibición, al facilitar que los artistas que inician su carrera y que necesitan de espacios de exposición y difusión muestren su trabajo, con las condiciones necesarias y asistencia de curadores, museógrafos, educadores, mediadores y los medios de comunicación, además de realizar pagos a los artistas por derechos de exhibición y la publicación de un catálogo.

Intercambio, al   impulsar la escena emergente de arte contemporáneo en el Ecuador y proyectar y afianzar la proyección de los artistas locales en el exterior.

En el contexto local, los artistas han sido capaces de generar estrategias creativas, tejer redes sociales y culturales y, así, autogenerar empleos e insertarse en nichos de creatividad y sociabilidad. Sin embargo, estas estrategias siguen siendo precarias, además del renovado Mariano Aguilera no existen proyectos de fomento que establezcan prácticas profesionales para jóvenes artistas y agentes culturales que aseguren un trabajo desde las singularidades,  particularidades y subjetividades.

El modelo de gestión cultural y el modelo en que funciona el campo artístico local dificulta el intercambio entre agentes activos y propositivos en la escena.
Un modelo histórico de gestión de instituciones públicas, ha devenido en el rechazo de los agentes culturales locales a la institucionalidad en el arte; sin embargo las propias instituciones han empezado a ser conscientes de ello e intentan resolver estas carencias creando redes que les ayuden a llegar más lejos o más profundo. Esta vez, son el Centro de Arte Contemporáneo y la Embajada de Brasil en Ecuador las instituciones que están trabajando en conjunto con el fin de aportar a la construcción de programas de fomento y promoción para jóvenes creadores y, así,  brindar apoyo a los procesos de gestión, difusión y promoción en la escena artística emergente en  el Ecuador y, al mismo tiempo, fomentar intercambios con otras regiones y escenas.

La muestra responde al interés de la Embajada de Brasil en Ecuador y el CAC, de no sólo concentrarse en los trabajos de los artistas establecidos cuyas obras constituyen aciertos indiscutibles, sino de asumir riesgos y ofrecer oportunidades de apreciar aquellas producciones emergentes que han puesto en relieve una clara sintonía con el acontecer artístico contemporáneo.

Con esta apertura se busca, no sólo incentivar la creatividad de las nuevas generaciones de artistas nacionales, sino permitir a los agentes del arte contemporáneo conocer e involucrarse tempranamente con trabajos que, desde ya, apuntan a convertirse en genuinos protagonistas de la nueva escena artística que ha empezado a conformarse gracias a una multiplicidad de actores (antes ausentes).

Por una parte, la multiplicidad de actores involucrados en procesos de arte contemporáneo nos indica que las obras de arte no se pueden entender en aislamiento de las sociedades en que se producen (en este sentido la institución es un puente), y por otra parte, un modelo de producción y gestión  que responde a un tiempo y un mundo globalizado en el cual son cada vez más estrechas la comunicación y la interdependencia entre los distintos países, lo cual hace necesario mantener un sentido dual, de lo nacional y lo internacional en la apreciación del arte.

Sería imposible presentar en una muestra de este tipo todas las obras merecedoras de atención, pero de todas maneras los trabajos de los artistas incluidos representan la energía de su generación. Sus urgencias son de tipo formal y filosófico, material y subjetivo. Brotan de la singulares experiencias e imaginación de una generación  que creció en un país en constante inestabilidad política y económica, sin embargo es una generación que creció en red, cuyas comunicaciones con el resto del mundo son inmediatas, para la cual es obvio que el contexto específico y la situación local sólo pueden ser comprendidas plenamente en términos globales y cuyas obras buscan consecuente y  conscientemente trascender para llegar a un público heterogéneo y diverso.

Las obras seleccionadas para la exposición se inscriben en el plano de lo sensible respondiendo a diversas maneras de construir subjetividad, pero no sólo a partir de experiencias personales sino también de experiencias colectivas y sociales, hecho que extiende considerablemente sus repercusiones y le augura una amplia difusión a sus contenidos. Pero son obras claramente surgidas de reflexiones y argumentos intelectuales y búsquedas materiales y de lenguajes que, gracias precisamente a esa participación de lo sensible, adquieren elocuencia y una extendida capacidad de persuasión. Sus propuestas son rigurosas en el planteamiento de lo procesual, integrando lo transdisciplinar y las prácticas creativas que se enfrentan con las nuevas tecnologías, el audiovisual, los lenguajes tradicionales y a la investigación sobre el propio arte, sus recursos y morfologías, como medios para construir y deconstruir sentidos complejos.

En uno u otro sentido la exposición propone un aspecto multidisciplinario en tanto metodologías y teorías, sino que también en cuanto expresiones como creación visual: instalaciones, dibujos, animación, video performace, pintura, cerámica y lenguajes mixtos. Aunado a ello, lo intercultural, lo incluyente y el aporte estético del arte contemporáneo, refuerza la calidad de la producción cultural y el debate sobre el llamado –arte emergente-.

Amanda Cuesta crítica, comisaria y editora independiente dice “mas allá de la habitual confusión, podríamos definir la emergencia como aquello que, partiendo de una situación sumergida, pugna por hacerse visible: una suerte de flujo de prácticas, ideas y actitudes que tiende a la institucionalización. La emergencia debe contener, ante todo, la promesa de llevar el paradigma artístico un poco más allá. Es esa promesa lo que la “institución arte” busca más fervientemente”.

Lo emergente no responde a la adicción por lo nuevo en el marketing del arte contemporáneo (dejemos las especulaciones a un lado). Lo emergente designa los nuevos significados y valores, las nuevas prácticas y relaciones sociales. Lo emergente busca la recuperación de la densidad histórica con los significados recientes que generan las prácticas innovadoras en la producción y el consumo del arte contemporáneo.

(…)

Quedan preguntas pendientes, al igual que un proceso al que darle seguimiento: reforzar los errores que se percibieron durante y posterior a la producción de PREMIO BRASIL. Sin embargo queda la dicha que significa asumir riesgos ante una marcada y sentida ausencia de un institucionalidad para el arte emergente y joven, al igual que la ausencia de modelos críticos y propositivos de los agentes que hacemos parte de la llamada escena del arte contemporáneo local.

La exposición esta conformada por 16 jóvenes artistas de Guayaquil, Loja y Quito: Sofía Ullauri, Raymundo Valdéz, Roger Pincay, Andrea Ramírez, Gianella Silva, Juan Shapan, Adrián Balseca, Johanna Villavicencio, Cristina Salas, Santiago Maldonado, Ralex, Carlos Piza, Diego Ledesma, Dennys Navas, César Guale y Carlos Vargas son los artistas cuya obra esta expuesta en el Centro de Arte Contemporáneo hasta el 05 de mayo de 2013.

Premio Brasil: Adrián Balseca.
Primera Mención: Carlos Vargas.
Segunda Mención: Diego Ledesma
Tercera Mención: Johanna Villavicencio.

 

Eduardo Carrera.
(Investigador y curador de arte)

Coordinador – Premio Brasil – Arte Emergente 2013.

 

TEXTOS RELACIONADOS CON LA MUESTRA

La condena de lo emergente. por Pedro Cagigal – Coordinador del Centro de Arte Contemporáneo.

Texto sobre Adrián Balseca ganador del Premio Brasil, por Geraldo Orthof Jurado  y artista visual

ALGUNOS APUNTES SOBRE LOS ARTISTAS EMERGENTES EN EL PAÍS
A propósito de las Menciones obtenidas dentro del Premio Brasil

Entrevistas a  los artistas ganadores de menciones de honor

 

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