EL ARCHIVO DEL HIELO O DE COMO SUPERAR EL TERROR AL BLANCO – María Rosa Jijón, texto de Mayra Estévez T.

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Una inmensa cubierta de hielo, blanca e inalcanzable, que esconde la historia de la tierra y quizás también su futuro. La Antártica, imaginada como el extremo Sur, el último polo de la conquista del hombre la ultima frontera mas allá  de la cual solo existe el espacio infinito, insondable, lleno de misterio. Las tierras desconocidas siempre han representado para el hombre, a lo largo de su historia lo incógnito, el miedo a las tinieblas, del no saber, la conciencia del sus  propios limites. La foresta oscura e impenetrable era la patria de los  “forasteros” de la amenaza. Si bien el cuerpo se ha podido presionar hasta el mismo Centro del Sur, luchando con el el hielo y las adversidades, en un trineo, en un batiscafo, o mas recientemente en cajas de metal llenas de instrumentos científicos, todavía la ciencia no logrado catalogar, calificar, desvelar. La Antártica, sin osos polares que puedan revivir nuestra imaginación infantil, permanece solamente como un territorio sin seres humanos y reservado para hombres de ciencia o de gobierno. Continente salvaje, que debe ser domado,  domesticado.

En el film “El pequeño salvaje” de Francois Truffaut los dos personajes, el doctor iluminado y el hombre lobo, el rechazado y lo desconocido se enfrentan, uno con el ansia irrefrenable del descubrimiento, del entendimiento, de la catalogación del mas mínimo comportamiento desviado, el otro quien al final escapa hacia lo incierto. No hay hombres a quien domesticar en esas tierras. El eterno mito de la conquista ha extinguido aquello que en las tierras de conquista existía en tiempos remotos, el salvaje a quien dominar o exterminar y la tierra para colonizar.  Recordemos el mito fundador de la conquista del Lejano Oeste o de la Amazonía – tierras supuestamente sin hombres y para hombres sin tierra-  a quienes se ponen al servicio de la investigación, con un objetivo claro:  entender los secretos del subsuelo, los recursos minerales necesarios para alimentar un modelo de desarrollo que los llevará a su extinción.

Poco se conoce sobre el impacto devastador de los cambios climáticos en los hielos del Polo Sur, y se sabe mucho del papel fundamental que tienen en el equilibrio del planeta.  Así mismo, poco se sabía en los albores de los trazados cartográficos y sus perfiles, sobre la verdadera extensión de esta tierra. Aristoteles la imaginaba como un continente hipotético, la Terra Australis Incognita, más tarde imaginada por el astrólogo, matemático greco-egipcio, Ptolomeo, que atribuía al continente un papel fundamental para equilibrar el peso del continente euro- asiático en el hemisferio septentrional.  Resulta extraño volver a leer hoy en clave geopolítica esta narración, en un mundo en donde el viejo Norte sufre las consecuencias de una crisis de civilización (cultural, política, económica), y el Sur, que tendrá que contribuir a garantizar el hipotético re-equilibrio. El Polo Sur como símbolo del mundo futuro desconocido, que aún debe develarse desde lo más profundo, una frontera antes hermética, hoy se hace accesible. Tierra de extremos, en el extremo de la tierra.

Durante décadas la comunidad internacional se ha esforzado en imaginar para la Antártida un régimen jurídico que pudiese conservar el carácter de patrimonio común para toda la humanidad, para protegerlo contra el avance de la frontera extractiva. Haciendo un parque mundial, en el cual los únicos seres humanos permitidos son aquellos que plantan una bandera y construyen una base científica, adquiriendo así la tutela parcial de este inmenso lugar.   He aquí la enésima paradoja, la de un continente sin estados, un no – estado, en el cual la soberanía de los estados se enfrenta con lo desconocido. El desafío del artista es tratar de ofrecer una lectura original en el conjunto de estos temas de investigación. El miedo al hielo inmenso, brillantemente construido casi en clave esotérica con las novelas de Lovecraft, donde el blanco y lo blanco – lo carente de color y la suma de todos los colores – son equiparados al infierno dantesco. La toma de conciencia y el rechazo al mismo tiempo, de los limites humanos y del planeta Tierra. Aquel de la desenfrenada lucha entre el conocimiento de las nuevas fronteras, geográficas, económicas, imaginarias, que construyen una nueva epopeya y una nueva mitología. En resumen, entre los hielos de la Terra Australis Incognita se encuentran las grandes cuestiones que han atravesado la historia, la política, la cultura, la ciencia, los límites de la soberanía y el servicio del bien común, el ideal de cosmopolita, a lo largo de los siglos pasados. Cómo representar esta complejidad, con la sencillez del gesto simbólico es el objetivo de este proyecto.

Lovecraft. H. P. Montañas de la Locura en Obras Escogidas de Lovecraft Primera selección. Ediciones Acervo. España. 1956

María Rosa Jijón.

2013.

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Fotografías que componen El Archivo del Hielo. (Cortesía de la artista)

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Registro de la muestra en Arte Actual FLACSO, 2013. (Foto: GVM)

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Apuntes para una Residencia Sur Antártica: ARTEA.

 

Por Mayra Estévez Trujillo.[1]

 

3-FEBBRAIO-PRONOSTICO

 

“ARTEA: Residencia Sur Antártica”; surge como una plataforma para la conjunción interdisciplinaria entre arte, ciencia y tecnología, con el fin de generar procesos de creación, producción e investigación artística, en diálogo con los postulados de los derechos de la naturaleza de la Constitución 2008, que para el caso ecuatoriano constituyen pactos sociales de convivencia en y con el entorno, mismos que por decisión popular son inalienables, es decir: no se pueden enajenar, ni transmitir, ni ceder, ni vender. Se trata si se quiere de un mecanismo aún antropocéntrico, pero que pudiera coadyuvar para ejercitarnos en el respeto y promoción de la naturaleza en garantía de sus ciclos vitales, lo cual incluye efectivamente la estancia de lo humano en la tierra, como una entidad que ha sometido su carácter predador. Así las cosas,

“ARTEA: Residencia Sur Antártica”, posicionó al Ecuador desde una voz propia, entre países con experiencia en el desarrollo de intervenciones artísticas en el continente blanco. Nutriendo las ideas iniciales del artista Allan Jeffs, con la participación de la artista Ana Carillo y el apoyo técnico de Juan Carlos Gualle y Bolívar, dimos cuerpo a este proyecto, que en principio consistió en el diseño y publicación de las bases de una convocatoria pública.

Particularmente aposté por este proceso, en el contexto de una institución artístico-cultural compleja, cuyas construcciones discursivas desde y sobre el arte conllevan mundos en disputa de visiones múltiples pero al mismo tiempo asimétricas. En cuyo caso, quien media desde un lugar de decisiones nacionales debe oportunamente construir mecanismos que impidan que de ninguna manera se facilité, otorgue o promueva la hegemonía cultural o artística / creativa de un grupo en detrimento de otro. “ARTEA: Residencia Sur Antártica”, fue el resultado de esta mediación en mitad de un eminente forcejeo.

De otro modo, en el territorio antártico existen intereses además de científicos militares, pudiera tratarse de un reservorio que bien puede ser explorado y aprendido para la pervivencia de la vida en el planeta tierra, o bien para el manejo de información que sucumba a la avanzada capitalista en detrimento del propio “Tratado Antártico”.

¿Cómo se sitúa el Ecuador geopolíticamente en la complejidad de estos intereses? Hasta lo que pudiéramos advertir nuestro país es uno de aquellos que mantienen una base científica de puertas abiertas, esta es la característica que el Comte. José Olmedo, ha procurado durante su gestión. Aquello no es de menor importancia frente al poco o ningún acceso de bases como la de Estados Unidos, quizá por que la Antártica, pudiera ser considerada como un territorio en disputa, en el cual el “Tratado Antártico” aún posibilita la mediación de tensiones y tendencias de fuerza, dominio y control que se dan a nivel global.

Desde el campo del arte contemporáneo, el Ecuador para ese momento incentivo una relación fluida, liderada por Allan Jeffs, con el fin de intercambiar ideas sobre la investigación y creación artística con Argentina y Chile.[2] Recordemos además que para el caso de la producción científica el Ecuador tiene resultados novedosos e interesantísimos, generalmente intraducibles para la ciudadanía en general, avanzar sobre la creación e investigación artística en esta geografía, resultaba excepcional.

De allí que “ARTEA: Residencia Sur Antártica”, además fuera concebida como un escenario para el desarrollo de prácticas artísticas que mediante procesos interdisciplinarios entre ciencia y tecnología, de alguna manera pudieran caracterizar, ciertos rasgos de un continente aun desconocido para la gran mayoría de la población mundial. La interdisciplinariedad entre arte, ciencia y tecnología se había practicado en Vicente Maldonado, base científica que Ecuador tiene en la Antártica  a cargo del Instituto Antártico Ecuatoriano (INAE). El propio Allan Jeffs, junto a artistas como Fernando Mieles habían participado de aquello.

Con este camino recorrido, se pensó que el arte pudiera ser un mecanismo de comunicación y difusión de los diferentes proyectos científicos que se llevan a cabo en la estación científica Pedro Vicente Maldonado. No obstante para nosotros las prácticas artísticas son generadoras y productoras de conocimiento mediante la producción y circulación de sonoridades, visualidades y simbologías. En tal sentido, nuestra posición apostaba por el posicionar al arte y sus prácticas en el mismo estatuto de las ciencias.

Institucionalizar desde el campo y competencias de la Subsecretaria de Arte y Creatividad del Ministerio de Cultural un proyecto como este fue un gran acierto, la Constitución del 2008 y las responsabilidades del Estado una vez más se ponía en juego, nuestro objetivo era seguir fortaleciendo los espacios de producción independiente, más allá de los relatos hegemónicos de las Industrias Culturales impuestos por agendas y modelos globales, que en últimas no consideran las prácticas artisticas por fuera de lo industrial y lo serial. Recordemos lo que la propia carta magna dice al respecto:

Art. 380.- Serán responsabilidades del Estado:

3. Asegurar que los circuitos de distribución, exhibición pública y difusión masiva no condicionen ni restrinjan la independencia de los creadores, ni el acceso del público a la creación cultural y artística nacional independiente.

“ARTEA: Residencia Sur Antártica” fue concebido como un proyecto geocultural, geopolítico y geoestratégico que pudiera facilitar condiciones para un tipo de reflexión y producción artística que sin perder de vista la singularidad de la producción de los procesos creativos que dan forma a las prácticas artísticas, se inserte en debates actuales como la huella ecológica; el desequilibro ecológico; deshielos estacionales; ciclos de continuidad de los recursos naturales: fauna, flora y el reino de los micro organismo, entre otros..  En definitiva, se trataba de ligar arte, ciencia, tecnología y política.

La convocatoria de “ARTEA; Residencia Sur Antártica” se llevó a cabo en noviembre del 2012, con un jurado conformado  por Maria Paola Vesanni del Consejo Nacional De cultura de Chile, Abel Rosado Ruiz del INAE y el propio Allan Jeffs, quien además guiaría en el territorio blanco a los ganadores del concurso.

De entre quince postulaciones los proyectos ganadores fueron los de María Rosa Jijón y Paúl Rosero, ambos viajaron para desarrollar sus proyectos en el verano austral del 2013. Con este sistema de residencias, entre otros resultados nuestra intención era la de promover la inserción estratégica del trabajo artístico de las y los creadores ecuatorianos en los circuitos internacionales de producción y circulación, desde un espacio limítrofe como la Antártica.

Abrimos de esta manera una particular estrategia de acercarnos a un horizonte blanco, como producto de ejercicios constantes que implicaban pensar y actuar desde el diseño e implementación de políticas culturales que comporten respuestas creativas de cuño contemporáneo.

El Ecuador con el bagaje de estas reflexiones inspira los programas ya existentes de Chile y Argentina, países a los que llamó poderosamente la atención  el proyecto “ARTEA: Residencia Sur Antártica”, precisamente porque desde su diseño hasta su implementación y desarrollo, propuso un tipo de condiciones y reglas del juego desde las cuales pudieran surgir derivas alternativas a la versión posmoderna e hiperestetizante del “Arte” con mayúscula.

 

Videos y link relacionados:

http://www.youtube.com/watch?v=T5yW5abmNsc.

http://www.youtube.com/watch?v=RDeo7BN6Nus



[1]Mayra Estévez Trujillo (Ecuador) Investigadora, docente, diseñadora de proyectos sociales, de expresiones artísticas y políticas culturales; artista sonora y escritora. Magíster en Estudios Culturales, Mención Políticas Culturales, © Dra. Estudios Culturales Latinoamericanos. Es parte del Centro Experimental Oído Salvaje desde 1996. Sus líneas de trabajo oscilan entre la reflexión teórica, la creación y la producción con enfoques local y regional. Varias de sus publicaciones son: Representación, poder y conocimiento, artículo para Revista Asterisco, presentada en el Encuentro Internacional de Prácticas Artísticas, Medellín 2007; UIO-BGO, Estudios Sonoros desde la Región Andina, autora, 2008; Desenganche, co-autora, Ecuador 2010; Masculinidades Emergentes, investigación junto al investigador Edgar Vega, Ecuador, 2011; Miradas Alternativas desde la diferencia y las subalternidades, co-autora; Editorial Abya-Yala, Ecuador, 2012. Docente en la Maestría de Estudios Culturales de la Universidad Andina Simón Bolívar; Directora Nacional de Artes y Creatividad en 2010 y Subsecretaria de Artes y Creatividad del Ministerio de Cultura del Ecuador en 2012.

[2] Pioneros en territorios antárticos en establecer residencias artísticas.

 

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