Boletín sobre elección de Coordinador del CAC (2017)

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Página del Centro de Arte Contemporáneo, visitada el 24 de marzo de 2016.

En diciembre de 2015, un grupo de artistas, gestores culturales, académicos, principalmente del campo de las artes visuales, nos reunimos para reflexionar sobre los espacios culturales de la ciudad -de competencia municipal- su fragilidad institucional y debilidad en sus políticas culturales. Los primeros encuentros convocaron a un número considerable de agentes de este campo. Las ideas centrales que articularon estas reuniones tuvieron como fin expresar nuestro malestar y derivarlo hacia acciones concretas. La primera acción consistió en escribir una carta al Alcalde del Distrito Metropolitano, demandando políticas culturales y continuidad en los proyectos y programas que gestionan estos espacios. A esta primera acción colectiva de escritura y reflexión le sucedieron una serie de comunicados que evidenciaron nuestra postura frente a esta problemática. Esos planteamientos, lejos de ser antojadizos o buscar la defensa de una argolla de poder, fueron el resultado de un análisis y estudio detenido de los documentos que la propia ciudad ha generado, sea en encuentros de convocatoria pública, mesas de trabajo y consultorías. A través de talleres, discusiones y conferencias virtuales, el Comité puso sobre la mesa unas demandas específicas, que apuntaban hacia un mejoramiento de los museos y espacios culturales de la ciudad.

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Firma de recibidos en las cartas al alcalde del DMQ

Esta serie de demandas, recogidas en comunicados, nos llevaron a reuniones con las principales autoridades culturales municipales; y a su vez, esas reuniones lograron ciertos acuerdos con la Secretaría de Cultura, como por ejemplo, la conformación de una Mesa de Trabajo para el campo de las Artes Contemporáneas, que nunca se concretó. Asimismo, en un momento dado, tomamos como un triunfo de nuestra articulación, la convocatoria pública para la selección de los nuevos coordinadores del Centro Cultural Metropolitano de Quito (CCM) y el Centro de Arte Contemporáneo (CAC); pensamos que un concurso público sería el mecanismo idóneo para garantizar una profesionalización de ambos espacios,  especialmente, del  CAC. En febrero de 2016, un mes después de la elección de León Sierra (ex Coordinador del CAC), mantuvimos una reunión en su oficina, con la finalidad de escuchar y posibilitar un espacio de diálogo alrededor de su plan de gestión. Luego de este encuentro frustrado, nos dimos cuenta de que nuestras expectativas sobre el proceso de selección estaban equivocadas. Decidimos, entonces, redactar una carta pública dirigida al Coordinador del CAC, en la que cuestionamos el giro que iba a tomar el espacio, pues era muy claro que la nueva Coordinación respondía a la misma línea de administración de María Elena Machuca; una línea que ignora las complejidades del trabajo en arte contemporáneo y gestión cultural y centra su discursividad en significantes vacíos, lugares comunes y poco problematizados de la política cultural. Con esa última carta, el Comité de Actores Culturales dejó de lado al CAC y se dedicó a discutir la Ley de Cultura y otras preocupaciones, que se reflejan en el testamento de año viejo con que el colectivo despidió el 2016.

Ahora, en marzo de 2017, cuando la Secretaría de Cultura propone un cambio en las autoridades de la FMC y en la coordinación del CAC, demandamos un proceso transparente y técnico, alejado de sentidos como los que se pueden leer en esta afirmación de Pablo Corral, Secretario de Cultura: “El comité de selección expresó grandes preocupaciones de que se escoja para el CAC a una persona que no venía del arte contemporáneo sino de las artes escénicas. Maria Elena Machuca insistió porque iba a trabajar con Sierra y el comité aceptó su pedido. María Elena acababa de entrar a la dirección de la fundación y yo le ofrecí un voto de confianza”1. Los cargos de confianza y las redes que los soportan han sido uno de los pilares de la débil institucionalidad cultural en el país. Por eso, en respuesta ante esta nueva convocatoria para la coordinación del CAC, creemos que es importante que este proceso sea absolutamente transparente, que contemple la entrega pública de resultados, que no responda a presiones sociales, a cuotas políticas o tramas clientelares, y que los parámetros de selección y los puntajes obtenidos por los candidatos circulen públicamente.

Así también, consideramos que el perfil del nuevo coordinador del CAC debe comprometerse a una reconstrucción de las estructuras internas institucionales; nos referimos a una reconciliación con el equipo de trabajo que es parte del Centro de Arte Contemporáneo, asegurando sus derechos laborales y delimitando sus áreas de trabajo y experticia. En este mismo sentido, es importante recuperar las relaciones que ahora se encuentran distanciadas con una serie de comunidades de proximidad y otras que habitaron esta institución y que su participación es fundamental para la vida de un centro cultural. Además, es necesario reforzar las alianzas con instituciones especializadas en el campo de la cultura, desde la academia, artistas profesionales, curadores, críticos, historiadores, gestores, etc. Y finalmente, crear vínculos con otras instituciones culturales internacionales que se encuentre trabajando líneas similares a las del CAC, con el fin de internacionalizar el trabajo local y estructurar redes sólidas de colaboración.

En definitiva, el perfil de la nueva o nuevo coordinador del CAC es la de un profesional que, además de ser experto dentro del campo del arte contemporáneo, también deberá ser capaz de enfrentar un trabajo intenso dentro de la administración pública y las relaciones humanas dentro y fuera de la misma institución-

Adicionalmente, creemos que la nueva coordinación del CAC tiene que tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Generar líneas de investigación/exhibición coherentes con las especificidades del espacio y programas en territorio que dialoguen con las diversas comunidades interesadas en las actividades del CAC y que habitan alrededor del espacio.
  • Recuperar el área de mediación comunitaria.
  • Recuperar las áreas de trabajo con nombres coherentes con la nomenclatura internacional: Educación, Investigación, Museografía. Pues una estructura institucional no puede ser desmantelada sin sentido.
  • Trabajar con profesionales formados en cada área. La profesionalización del trabajo en arte es una de las características de la última generación.También es necesario fortalecer la formación de perfiles especializados, en áreas específicas.  
  • Definir el campo  de trabajo y obligaciones dentro de las cuales operará el CAC.
  • Nombrar un comité externo, integrado por diversos agentes, que decida una programación coherente con las líneas de trabajo del espacio, que promueva convocatorias públicas, entre otros.

Es importante recordar que el Comité de Actores Culturales más que un grupo de estructuras rígidas, es un ejercicio de articulación permanente de artistas, curadores, gestores y académicos, que nos juntamos a partir de problemáticas específicas y que intentamos contribuir en el mejoramiento y profesionalización del campo de las artes. Nuestra postura siempre ha sido de apertura al diálogo y al debate informado. Buscamos que las instituciones culturales públicas se conviertan en bases sólidas e inclusivas para la labor cultural. Hemos demostrado nuestro interés y preocupación por la falta de institucionalidad y políticas culturales, proponiendo una serie  de estrategias en base de los insumos creados por el mismo Estado, y creemos firmemente que la construcción de institucionalidad parte de estos ejercicios ciudadanos, autoconvocados, y por supuesto, sociopolíticos.

COMITÉ DE ACTORES CULTURALES

marzo, 2017

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  1. Entrevista a Pablo Corral publicada el 6 de marzo de 2017 en Diario El Comercio http://www.elcomercio.com/tendencias/pablocorralvega-entrevista-centrodeartecontemporaneo-leonsierra-mariaelenamachuca.html.

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