El Caballero de la muerte – Gonzalo Vargas M.

­Gonzalo Vargas M.

19.02.2013

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El Caballero de la Muerte

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¿De que manera una fotografía puede resultar en un medio de coerción del poder ante quiénes pretende dominar? ¿Cómo se puede hablar de una híper masculinidad desde la representación de un soldado en una fotografía? Desde mi práctica fotográfica relacionada al arte he venido reflexionando sobre los usos de la imagen y pensando en función de que se deberían crear las imágenes fotográficas en la contemporaneidad en donde residen la híper mediatización e híper producción de la imagen como prácticas sujetas al capitalismo. Desde este punto de partida me gustaría reflexionar sobre la práctica del foto periodismo, la estetización de la violencia[1] y la construcción de las masculinidades desde una fotografía reciente del conflicto en la nación africana de Mali (2013) y la intervención del estado francés por una resolución de las NNUU para el re establecimiento de la paz en la zona a causa de la incursión de grupos separatistas en el país.

A raíz de la intervención armada, en el mes de enero de 2013, circuló en los medios mundiales una fotografía que causó polémica internacional. En la fotografía vemos a un soldado francés posando frente al lente del foto periodista Issaouf Sanogo[2] de la AFP. El soldado pertenece al ejecito francés. El sujeto de la fotografía posa en tres cuartos, sosteniendo su rifle de asalto. Su rostro esta cubierto por un pañuelo – máscara que tiene impresa una calavera, según muchos de los críticos de la fotografía “hace que se parezca a Ghost, un personaje que aparece en un popular videojuego de guerra llamado ‘Call of Duty’ (‘La llamada del deber’)”[3]. En el parche del hombro del uniforme del soldado, claramente vemos la bandera francesa. El cañón del rifle, que esta sostenido hacía abajo, termina en la pubis del soldado, reemplazando el cañón del rifle al falo del soldado. La toma está realizada en contrapicado, lo que produce una presencia imponente del personaje, lo convierte en un gigante amenazador.  El fondo de la fotografía está cubierta por una capa de polvo, y unos rayos de luz de la tarde que intentan colarse entre las ramas de la vegetación, agregan dramatismo a la imagen. Estamos ante la presencia de un Caballero de la Muerte. Quisiera referenciar la imagen fotográfica de Sanogo a la estética y de esta manera referenciar a la pintura épica El triunfo de la muerte (1562)[4]  de Pieter Brueghel el Viejo, la cual se encuentra en el Museo del Prado en Madrid. En esta pintura de tradición flamenca, el ejercito de la muerte visita a un poblado medieval, compuesto por tropas esqueléticas. El triunfo de los Caballeros de la Muerte es inevitable, todas y todos los habitantes del poblado sucumben ante el poder de la Muerte. Estableciendo una primera relación desde la estética, la polémica se desata inicialmente por un reconocimiento de las formas de lenguaje intrínsecas en la fotografía de Sanongo usualmente utilizadas por el poder con finalidad de generar horror. Un código inscrito en la imagen por vía del arte que provenía del medioevo europeo como podemos observar en la obra maestra de Brueghel.

Así la polémica acerca de la fotografía se desató no solo desde la comunidad internacional, sino primeramente desde el mismo ejercito francés, quiénes se mostraron molestos por la representación del soldado y cómo esta imagen reduce, según ellos, las intenciones del operativo francés en Mali. Como muestra la nota del sitio de noticias La Vanguardia:

“Es un comportamiento no aceptable, pero creo que no es representativo de la acción de Francia en Mali, ni tampoco de la acción de nuestros soldados”, señaló el portavoz del Ejército galo, Thierry Burkhard, quien subrayó que se está investigando para identificar al militar en cuestión. [5]

El fotógrafo de la AFP y creador de la imagen, Issaouf Sanogo, resta la importancia que se la ha dado a su foto en un relato que narra los hechos de cómo se hizo la fotografía:

“Un helicóptero venía a la tierra y removiendo enormes nubes de polvo. Instintivamente, todos los soldados tomaron sus bufandas para evitar una boca llena de arena. Era de noche, y los rayos de sol aparecían a través de los árboles y las nubes de polvo. Era una luz preciosa. Vi a este soldado que llevaba un pañuelo extraño y tome la foto. En ese momento, nada de la escena parecía especialmente inusual o sorprendente. El soldado no se posaba y no había nada organizado sobre la imagen. Estaba allí de pie, protegiéndose la cara del polvo, esperando que el helicóptero aterrizara. Nadie trató de impedirme el tomar la fotografía “.[6]

Los hechos sucedidos según el relato del fotógrafo Sanogo, los soldados franceses se encontrarían en un día de campo disfrutando inocentemente. Sanogo en el blog de AFP incluso incluye otras fotografías para probar que la tarde transcurría apaciblemente mientras niños malíes jugaban cerca de las tropas. Finalmente, para Sanogo, la fotografía no debería tener las consecuencias que acarreó. En base al relato de Sanogo y a las fotografías que anexo a su entrada en el blog de AFP, la construcción de la fotografía se realizó desde la estética, a partir de la búsqueda de una luz preciosa, de un momento de extrañamiento, buscando establecer el momento a documentar con referentes artísticos, combinando su práctica fotográfica de foto periodista con una práctica artística. No será la primera vez que un fotógrafo foto-periodista incurra en la estetización de la violencia como un recurso para desarrollar su práctica fotográfica. Sobre este hecho, la asociación WordPress Photo premia año tras año las imágenes obtenidas desde la práctica del foto periodismo a lo largo del mundo bajo parámetros estéticos, si bien premia imágenes en varias categorías nominales, una de estas es la del foto periodismo de guerra, normando así la relación de la violencia de la guerra con la estética y el arte.

Entonces, si para Sanogo, la imagen no fue creada con una segunda intención, cabría pensar ¿En dónde radica lo “inaceptable” de esta representación? ¿Por qué el malestar con la representación particular de este soldado? Según la explicación en el diario francés Le Monde del especialista en terrorismo Francois Bernard Huyghe:

“la máscara es un talismán con el que desafiar a la muerte”. “El militar ha reproducido un símbolo inscrito en el inconsciente colectivo que quiere decir: soy el exterminador, no le tengo miedo a nada”, señaló el analista, que también opina que la foto “podría ser explotada por la propaganda yihadista”. (Actualidad RT, 01.24.2013)

La máscara del exterminador a la que refiere Huyghe es la de la performatividad del ser soldado de acuerdo a una construcción hiperbólica de lo masculino. Para Enrique Gil Calvo:

la mascarada es ante toda una performance: una actuación escénica, una ejecución dramática,  una interpretación teatral. Es decir un happening;  un acontecimiento espectacular, destinado a impresionar al espectador para grabarse en su memoria..[7]

Es decir, en base al uso de la máscara como metáfora simbólica de la performatividad en la construcción de nociones de lo masculino, la fotografía de Sanogo estaría exacerbando la masculinidad, podríamos incluso hablar de una híper masculinidad construida en función de generar una impresión permanente en el espectador por medio del recurso de la estética, relacionado simbólicamente al uso de la máscara. Cabe mencionar en este punto que las tácticas de disuasión por medio de imaginería no son nuevas en la guerra, han sido utilizadas a lo largo de la historia mundial de distintas maneras por diversas culturas modernas y pre modernas. Así en el blog de AFP se han recogido algunas impresiones de usuarios del blog. El usuario Dalesbes4 reconoce que estas tácticas disuasivas no son nuevas en la guerra y por ese motivo no deberían ser motivo de alarma, incluso reconoce que si el método de generar horror funciona, se salvarán vidas:

Creo que la idea es genial. Recuerdo el tiburón pintado en la P40 en la Segunda Guerra Mundial, fue muy intimidante para los japoneses. Si sólo uno de los enemigos se sentía bastante amedrentado por la máscara, podría hacerle correr y posiblemente se podía salvar una vida. (AFP, 2013: http://blogs.afp.com/correspondent/?post/2013/01/22/Unmasking-a-controversy-in-Mali. Traducción del autor)

Para Enrique Gil Calvo las máscaras masculinas se forman en base a una estructura triangular:

La del héroe, actor que se mueve a lo largo del eje de la lucha por el poder; la del patriarca, actor que se mueve a lo largo del eje de la acumulación de patrimonio; y la del monstruo, actor que se mueve a lo largo del eje de la satisfacción de su deseo. (G. Calvo, 2006:62)

La imagen fotográfica de Sanogo trabaja en base a los tres ejes del esquema de triangulación de Gil Calvo, la del héroe, la del monstruo y la del patriarca. En tanto la forma como Sano construyo su imagen, estetizada y compuesta como había descrito antes, el soldado se presenta como un héroe, un gigante amenazador para las fuerzas del poder en conflicto, en este caso las del fundamentalismo islámico. El monstruo, en tanto el cañón de su rifle a reemplazado a su falo, convirtiéndose en un macho penetrador, dispuesto a dominar tanto a lo masculino como a lo femenino con violencia sexual, vinculando el deseo con dominación. Dentro del monstruo también se encuentra la utilización del pañuelo – máscara del soldado, haciendo de la metáfora de Gil Calvo una hipérbole en tanto físicamente el enmascaramiento del soldado se da al representar a la muerte. Finalmente se prefigura como patriarcal en tanto la imagen fotográfica se encuentra al servicio del poder y de la acumulación del patrimonio en tanto el soldado es una herramienta para la conquista y dominación del poder imperial francés. Pensaría entonces que el malestar con la fotografía de Sanogo se debe a  que construye la imagen ideal del soldado, de lo heroico, de la híper masculinidad relacionándola con la estética, como un ideal a alcanzar por el hombre. El poder disciplina los cuerpos por medio de la imagen, los subordina. La representación construye al soldado ideal, a un Caballero de la Muerte.

Bibliografía.

Calvo, Enrique Gil, “Máscaras masculinas. Héroes, patriarcas y monstruos”, Barcelona, Anagrama, 2006.

González, José Calvo, “Sobre la estetización de la violencia”, 8.06.2012, en :  http://saavedrafajardo.um.es/WEB/archivos/Contrastes/003/Contrastes003-16.pd

“Soldado francés en Mali se saca una foto con una máscara de una calavera”, en Actualidad RT 24 de enero de 2013, en http://actualidad.rt.com/actualidad/view/84569-escalofriante-foto-soldado-frances-mali-causa-indignacion-internet

“Polémica por la fotografía de un soldado francés en Mali llevando una máscara de calavera”, en La Vanguardia.com, 22 de enero de 2013 en http://www.lavanguardia.com/internacional/20130122/54362242052/polemica-fotografia-soldado-frances-mali-mascara-calavera.html

“Desenmascarando una controversia en Mali” en Blogs AFP, 22 de enero de 2013 en http://blogs.afp.com/correspondent/?post/2013/01/22/Unmasking-a-controversy-in-Mali


[1] José Calvo, González, “Sobre la estetización de la violencia”, 8.06.2012, en : http://saavedrafajardo.um.es/WEB/archivos/Contrastes/003/Contrastes003-16.pdf

[2] Página web con varios trabajos del fotógrafo. Sanogo es un fotógrafo originario de Costa de Marfil.  http://www.tumblr.com/tagged/issouf-sanogo

[3] Soldado francés en Mali se saca una foto con una máscara de una calavera, en Actualidad RT 24 de enero de 2013, en http://actualidad.rt.com/actualidad/view/84569-escalofriante-foto-soldado-frances-mali-causa-indignacion-internet

[4] Enlace a la imagen en: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Thetriumphofdeath.jpg

[5] Polémica por la fotografía de un soldado francés en Mali llevando una máscara de calavera, en La Vanguardia.com, 22 de enero de 2013 en http://www.lavanguardia.com/internacional/20130122/54362242052/polemica-fotografia-soldado-frances-mali-mascara-calavera.html

[6] Desenmascarando una controversia en Mali en Blogs AFP, 22 de enero de 2013 en http://blogs.afp.com/correspondent/?post/2013/01/22/Unmasking-a-controversy-in-Mali Traducción del autor.

[7] Enrique Gil Calvo, Máscaras masculinas. Héroes, patriarcas y monstruos, Barcelona, Anagrama, 2006, pág. 52

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